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Hueco inmunitario ¿Qué es y qué hacer al respecto?


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Perro, Gato, Cachorro, Salud y cuidados, Primeros cuidados, Infecciosas
A diferencia de lo que ocurre en seres humanos y primates, donde la madre le pasa al embrión los anticuerpos necesarios directamente a través de la placenta, en perros y gatos esto no sucede así. La placenta de perras y gatas no permite el paso de los anticuerpos hacia sus embriones, por lo que los anticuerpos de la madre se pasan al cachorro o al gatito en las primeras horas de vida a través del calostro, la primera leche que toman en las primeras horas de vida.
Los perros y gatos recién nacidos, tienen un sistema inmune inmaduro, por lo que los anticuerpos que reciben de la madre son extremadamente importantes para protegerlos contra patógenos presentes en su ambiente.
La hembra producirá calostro durante aproximadamente 24 horas después del parto, pero el tracto digestivo de los cachorros y los gatitos podrá absorber los anticuerpos del calostro solamente durante sus primeras 12 a 18 horas de haber nacido. Después de ese tiempo, los cachorros/gatitos no serán capaces de absorber el calostro, por eso también es de suma importancia que los recién nacidos se alimenten lo antes posible de su madre. 
 
¿Por qué los cachorros y gatitos necesitan una serie de vacunaciones?
Los animales muy jóvenes son altamente susceptibles a enfermedades infecciosas porque sus sistemas inmunes aún no están maduros. Si su madre fue vacunada, reciben la protección a través de anticuerpos presentes en el calostro, pero esa protección no es de larga duración. La cantidad y calidad de anticuerpos presentes en el calostro, deprenderá de la condición nutricional y el cumplimiento del esquema de vacunación en la hembra.
 
Conforme el cachorro/gatito crece, la concentración de anticuerpos que le pasó su madre va disminuyendo, por un lado porque se usan para neutralizar patógenos a los que se enfrenta el animal y por otro, porque se van diluyendo en un cuerpo cada vez más grande.
A su vez, el sistema inmune del cachorro empieza a madurar con el tiempo, lo que quiere decir que poco a poco se prepara para producir sus propios anticuerpos.
Sin embargo, existe algo llamado hueco inmunitario, donde los anticuerpos que les otorgó la madre, aunque aún están presentes, no tienen la cantidad necesaria para brindar una protección efectiva. Pero en esa etapa, los anticuerpos presentes interfieren con la aplicación de la vacuna y no permiten que el sistema inmune (aún inmaduro) participe y cree sus propios anticuerpos. Es ahí donde el cachorro no está protegido por los anticuerpos maternos ni son eficaces las vacunas. Este hueco inmunitario, generalmente ocurre entre las 4 y 12 semanas de vida.
 
En muchas instancias, la primera dosis de la vacuna cae en este hueco inmunitario (pues se empiezan entre las 6 y 8 semanas de vida) y solamente se “gastan” los anticuerpos maternos, preparando al sistema inmune para reconocer los virus o bacterias. Dosis posteriores podrán estimular directamente al sistema inmune para producir los anticuerpos importantes y necesarios para proteger a la mascota de las enfermedades.
Para brindar la mejor protección contra enfermedades durante los primeros meses de vida, tu veterinario recomendará una serie de vacunaciones, usualmente con 2-4 semanas de separación. Para la mayoría de los cachorros y gatitos, la última vacuna en la serie se pondrá alrededor de los 4 meses de vida con una revacunación a los 6 meses de vida.
Tu veterinario podrá ajustar estos calendarios basado en las circunstancias y necesidades de tu mascota.
Descarga nuestras guías de vacunación para perros y gatos para saber los detalles.
 
- Adaptado de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA)