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Infección por Giardia en perros y gatos


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¿Qué es Giardia? 

 

Giardia duodenalis (también conocida como G. intestinalis o G. lamblia) es un parásito protozoario global y extendido que se encuentra en humanos y animales, incluyendo perros y gatos. El parásito se presenta comúnmente en entornos densamente poblados como perreras, tiendas de mascotas y refugios de animales. 



Signos clínicos.

La infección por Giardia puede causar diarrea acuosa, blanda, a veces intermitente, en todas las especies, lo que se conoce como giardiasis. Sin embargo, la mayoría de los perros y gatos infectados no presentan signos clínicos. El pronóstico es bueno en la mayoría de los casos, pero los animales jóvenes, debilitados, geriátricos o con el sistema inmune comprometido, tienen un mayor riesgo de complicaciones.



Epidemiología.

El periodo donde es eliminado el parásito por las heces, generalmente persiste durante varias semanas o meses. Los quistes de Giardia presentes en las heces y el ambiente son inmediatamente infecciosos para otros animales. El parásito puede transmitirse al ingerir estos quistes de suelo, alimentos o agua potable contaminados y solo se necesitan unos pocos quistes para causar la infección. 

 

 

Diagnóstico.

Existe una gama de pruebas para diagnosticar infecciones por Giardia, que van desde opciones en el punto de atención para uso veterinario hasta ensayos para un mayor número de muestras procesadas por laboratorios especializados. Los resultados positivos deben interpretarse en relación con la presentación clínica, ya que muchos perros y gatos clínicamente sanos darán positivo, pero no requerirán tratamiento. Las pruebas diagnósticas deben repetirse en animales cuyos signos clínicos no hayan mejorado. Esto debe hacerse como máximo 3 días después de finalizar el tratamiento para determinar si la infección persiste. Una prueba positiva posterior, por ejemplo, 2 a 4 semanas después de finalizar el tratamiento, también puede indicar que se ha producido una reinfección. Si el animal ha recibido tratamiento y no se puede detectar Giardia, pero persisten los signos clínicos, se recomiendan procedimientos diagnósticos adicionales (por ejemplo, para otras infecciones protozoarias, enfermedad inflamatoria intestinal crónica, alergia alimentaria).

 

 

Tratamiento. 

Cuando un animal sano sin signos clínicos da positivo en la prueba de Giardia, no se recomienda el tratamiento. Esto generalmente se considera un hallazgo transitorio e insignificante. La excepción es cuando el tratamiento para controlar el parásito forma parte de un programa general de control en establecimientos de cría o perreras. El tratamiento está indicado en animales con resultados positivos para Giardia y que presentan signos clínicos.

El fenbendazol (directamente o tras la metabolización de su profármaco febantel) y el metronidazol son eficaces contra la Giardia en animales. El metronidazol puede producir efectos secundarios neurológicos, especialmente en gatos pequeños y gatitos, por lo que el fenbendazol (o febantel en preparados autorizados) debe ser el tratamiento de primera línea. 

Sigue las indicaciones de tu veterinario para que el tratamiento sea eficaz y minimizar el riesgo de reinfecciones.

En animales clínicamente afectados, se puede lavar la parte trasera con un shampoo de clorhexidina para eliminar los quistes del pelo. 



Control.

Para favorecer la resolución clínica de la giardiasis, se recomienda reducir la ingesta de carbohidratos en la dieta, ya que un exceso de carbohidratos puede promover el crecimiento de bacterias potencialmente patógenas, como los clostridios, en la microbiota intestinal. En su lugar, puede ser preferible una dieta rica en proteínas de alta digestibilidad. Los cambios en la dieta deben implementarse caso por caso. Para minimizar la contaminación con quistes, las perreras deben limpiarse, secarse y desinfectarse regularmente. Posteriormente, se deben dejar secar las áreas durante 48 horas antes de reintroducir a las mascotas. La ropa de cama debe lavarse a 60 °C o más. 



Zoonosis.

El riesgo de transmisión de perros y gatos a humanos se considera muy bajo. Las Giardias específicas de perros y gatos rara vez se encuentran en humanos, pero las variantes humanas pueden circular entre las poblaciones de perros y gatos. Por lo tanto, una persona infectada puede ser una fuente de infección para un perro o gato, lo que a su vez puede representar un riesgo zoonótico. Si bien el riesgo zoonótico es bajo, las personas en contacto con perros o gatos infectados deben consultar a su médico de cabecera si presentan signos clínicos relevantes.

 

-Consejo Científico Europeo de Parásitos de Animales de Compañía (ESCCAP)